Todo lo que la gente pregunta antes de subirse al barco, respondido sin rodeos. Si te queda alguna duda, escríbenos a info@tabarquera.com.
Depende del puerto de salida: desde Santa Pola son 15-20 minutos (la ruta más corta), desde Alicante aproximadamente 1 hora, y desde Torrevieja es la travesía más larga, en barco con visión submarina.
Orientativo por adulto, ida y vuelta: desde unos 15 € desde Santa Pola (lancha rápida ~20 €), desde 21 € desde Alicante y desde 27 € desde Torrevieja con visión submarina. Los menores de 4 años suelen viajar gratis. Precios actualizados en la página de precios.
Santa Pola si quieres rapidez, frecuencia y el mejor precio; Alicante si te alojas en la ciudad o llegas en tren o avión; Torrevieja si estás en el sur de la provincia o te apetece la travesía con fondo de cristal. Las tres llegan al mismo embarcadero de la isla.
En julio, agosto y fines de semana de junio y septiembre, sí: las plazas se agotan y reservar online te evita colas y sustos. En temporada baja suele haber sitio en taquilla, pero reservando aseguras plaza y recibes aviso si la salida cambia por el mar.
Varía según temporada y naviera: en verano las últimas salidas suelen ser a media tarde-tarde y en invierno antes. No lo dejes a la memoria: comprueba el horario de regreso del día exacto en horarios y preséntate en el embarcadero con margen.
Con mar gruesa las navieras pueden retrasar o cancelar salidas por seguridad. Si reservaste online, lo habitual es reubicación en otra salida o reembolso. Puedes ver el viento y el estado del mar en tiempo real en nuestra página de el tiempo en Tabarca.
Entre 4 y 6 horas dan para el pueblo amurallado, un baño, snorkel tranquilo y un caldero sin prisas. La isla mide unos 1.800 metros de punta a punta, así que en un día completo la agotas; quedarte a dormir es la forma de verla sin visitantes.
Sí. Tabarca es Reserva Marina desde 1986 y el snorkel desde la playa o las calas es libre y gratuito (la pesca, no: está prohibida). Si quieres equipo y guía, hay una excursión con parada de snorkel que sale desde Santa Pola.
La playa principal es una cala de arena y grava junto al pueblo, con agua muy transparente; el resto del litoral son calas de roca perfectas para el snorkel. En pleno agosto la playa central se llena pronto: madruga o busca las calas del lado del faro.
Depende de la naviera: varias admiten mascotas (a veces con transportín o bozal y en cubierta). Verifícalo al reservar tu barco. En la isla deberán ir atados, y el acceso a la playa principal en temporada alta suele estar restringido para ellos.
No cuentes con ello: Tabarca es un pueblo pequeño sin oficinas bancarias. La mayoría de restaurantes y comercios aceptan tarjeta, pero lleva algo de efectivo para compras menudas, por si acaso.
El caldero — arroz con pescado de roca, el plato de la isla — lo sirven los restaurantes del pueblo, casi todos en torno a la playa y la calle principal. Consejo repetido por todo el que va: reserva mesa nada más desembarcar, sobre todo en verano.
Sí, pero la oferta es mínima: tres alojamientos (Hotel Boutique Isla de Tabarca, La Trancada y Hostal Masín). En verano se agotan con semanas de antelación. Tienes la comparativa completa en dónde dormir en Tabarca.
No hay coches: todo se hace a pie. Del embarcadero al pueblo y la playa el paseo es corto y mayormente llano, aunque hay tramos de piedra irregular. Con carrito es manejable; con silla de ruedas conviene consultar a la naviera las condiciones de embarque antes de reservar.
No. La isla y sus aguas son espacios protegidos y la acampada libre está prohibida. Si quieres vivir la noche tabarquina, la opción es alguno de los tres alojamientos de la isla.
Junio y septiembre son el punto dulce: agua templada, todo abierto y muchísima menos gente que en pleno agosto. Julio y agosto garantizan ambiente (y colas); primavera y otoño regalan la isla casi vacía, con menos frecuencias de barco. Revisa el tiempo antes de decidir el día.